San José está completamente absorbido en la acción de gracia de María. Él le abre las puertas, incluso, retirándose en el silencio que orienta hacia el Padre. En cuanto a María, jubilosa delante del Padre por el don de la Vida, entona la acción de gracia que guarda José en la vida filial.

José es en efecto el primero en llamar María dichosa, el primero a rendir gracia con ella por la Vida recibida. Haciendo esto, adopta la actitud filial que reconoce el don del Padre y consiente su acción en él. La acción de gracia de María hace de José un hijo consumado, siempre voluntario para el propósito del Padre y agradecido por su elección.

Así la Iglesia educa día tras día a sus hijos en la oración del Magníficat. San José, ¡enséñanos a alabar a Dios con María!

La Ascensión es un gran misterio que imaginamos fácilmente como una subida, una ascensión corporal. Pero san Pablo dijo que nuestra vida está “a partir de ahora oculta con el Cristo de Dios.” (Col 3,3). Es necesario comprender que Cristo realiza su promesa de convertirnos en uno con él (cf. Jn 17,21) y de unirnos con Dios en nosotros (cf. Jn 17,23). Parece entonces que la ascensión corporal sea también su descenso espiritual. Jesús se eleva para que el hombre acceda a su profundidad. La asunción de nuestra naturaleza en Dios abre la presencia de Dios en nosotros y entre nosotros.

¿No es eso lo que Jesús anunciaba mientras que con la familia, colocaba un niño entre sus incómodos discípulos (cf. Mc 9,36)? ¿No es eso lo que el Resucitado revelaba cuando apareció entre los apóstoles asustados (cf. Jn 20, 19)? “¿Por qué permanecéis allí mirando el cielo?” (Ac 1,11). Él está entre María y José, entre ellos dos.

“Si no es naciendo de arriba…” (Jn 3,3). Acoger la gracia de la resurrección necesita un despertar en una vida nueva.

San José el primero realizó la experiencia que el “despertar” en la vida en el Espíritu consiste en tomar María en sí mismo. En efecto, en el evangelio griego, el verbo “levantarse” designa tanto a José saliendo del sueño como a Jesús levantándose de entre los muertos. En cinco ocasiones (cf. Mt 1,24; 2,13.14.20.21), San Mateo señala que “en su despertar”, José tomó en él a su esposa, para hacerle comprender que José “resucitó” acogiendo a María y al Niño.

Así, tomando a María por esposa, San José revela que ella es la madre de todo bautizado.

Famille de Saint Joseph
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