Pensamiento 252

María ya es Madre de Dios, están cumplidas las promesas, la eternidad irrumpe en el tiempo, el Verbo se hace carne. Sobre el horizonte de las melodías celestiales, la acción de gracias de la Iglesia recoge el júbilo de Isabel: “¡Feliz la que ha creído! ”...

Pensamiento 251

El día de Navidad, el Niño Dios abre los ojos por primera vez. Primero ve el rostro de Mamá, con sus grandes ojos que, sonriendo, miran a José. Hace mucho, muchísimo tiempo, “el Señor buscó a un hombre según su corazón” (1S 13,14): y aquí está, por fin,...

Pensamiento 250

Al recorrer la larga genealogía del Evangelio de San Mateo, el lector se ve forzado a adoptar el amplio y apresurado paso de la Sabiduría que se precipita escala abajo por los peldaños del tiempo hasta su meta que es la unión de María y de José, sin detenerse a...

Pensamiento 249

San José acoge a su casa a María cuando Ella está embarazada (cf. Mt 1,20). Este misterio revela que, según el mundo de la gracia, en vez de que las bodas sean el preludio para la maternidad, al revés la maternidad prepara para las nupcias eternas. De modo que María,...

Pensamiento 248

A los niños les encantan las historias que les cuentan sus padres: ellos se entregan a los relatos de cuando los mayores eran jóvenes, a las peripecias de la familia de las que solamente se acuerdan los abuelos. Gracias a ello, al ir descubriendo de qué manera ellos...

Pensamiento 247

En el Libro del Génesis, cuando los hijos de Jacob vuelven a encontrar en Egipto a su hermano que ellos traicioneron y vendieron, José les dice estas palabras de paz: “Dios me ha enviado delante de vosotros para salvaros la vida” (Gn 45, 5). De esta manera...

Pensamiento 246

El silencio que envuelve a San José es el mismo que el que envuelve sus actos: poco sabemos de lo que él hiciera. De ahí que algunos imaginen _ sin reflexionar _ que sus títulos de santidad los debe a sus buenas relaciones sociales. Algo así como si, tras haber sido...

Pensamiento 245

No nos equivoquemos: San José no es el hombre del silencio por el hecho de que el Evangelio no revela ninguna palabra suya. Tal silencio es elocuente, pero es, primero, el propio silencio de los evangelistas. Antes que nada, el silencio de San José es el silencio del...

Pensamiento 244

“Dijo entonces Yahvé: “¿Cómo voy a ocultar a Abrahán lo que voy a hacer?” (Gn 18,17) Entre amigos, está dicho lo esencial. ¿Cómo el Padre iba a ocultarle a San José los misterios de la Encarnación redentora? Por lo tanto, San José es el custodio del...

Pensamiento 243

Las maneras que son propias de San José son “humildad” y “obediencia”. Cuando el Enemigo desencadenó su furia hacia el Niño con la masacre de todos los Inocentes, ¿sacó José la espada como luego haría San Pedro en el Monte de los Olivos ? Dócil...