El día de Navidad, el Niño Dios abre los ojos por primera vez. Primero ve el rostro de Mamá, con sus grandes ojos que, sonriendo, miran a José. Hace mucho, muchísimo tiempo, “el Señor buscó a un hombre según su corazón” (1S 13,14): y aquí está, por fin, muy cerquita, atento y rebosando amor, corazón noble y humilde que con el de María es todo uno, a él entregado totalmente.

Tres corazones unidos en la noche, un pesebre que los gorjeos del Infante iluminan, el alegre Belén de la adoración de los pastores, con el cielo inflamado por los cánticos de los ángeles: hoy el paraíso conquista a nuestra tierra.