Mientras la Iglesia se encuentra reunida en el Cenáculo esperando al Espíritu Santo y sus dones, suenan en nuestra memoria las palabras de San Pablo : « que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la Gloria, os conceda espíritu de sabiduría y de revelación para conocerle perfectamente. » (Ep 1,17)

Es el Espíritu de sabiduría quien a los cristianos les da a conocer el rostro del Padre. Ahí se ve confirmada la misión de San José el Justo, que es la de revelar el rostro del Padre. Ahí se ve revelada la gracia única de San José el Sabio : él conocía el rostro del Padre en el de su Hijo por mediación de su Esposa. Por lo tanto se nos aparece el corazón de San José como el cenáculo donde se manifiesta el Corazón del Resucitado (cf Jn 20, 27),y donde el corazón de la Virgen atrae al Espíritu (cf Ac 1, 14).

Castísimo corazón de San José, dispon nuestros corazones para que acojan al Viviente y al Espíritu, al Amado y al Amor. Castísimo corazón de San José, sé el refugio donde nos abramos al don de Dios.