Abrahán, Isaac, Jacob… Hombres de luz son los patriarcas. El movimiento de su genealogía, el impulso de sus vidas, les orientan hacia San José, hijo de David, príncipe en medio de ellos. ¿ Viajan solos ? Por supuesto que no : sus familias por entero van con ellos. Ahí viene José, pastor de Belén, encabezando a las familias del Antiguo Testamento. ¿ A dónde van ? Hacia el Sol naciente. Desde lo más oscuro del Sheol, arrancados de los desiertos polvorientos que ahogan la alabanza, ellos elevan el cántico nuevo aclamando al Cordero vencedor.

San José, buen pastor, llévanos al jardín de las delicias, lleva hasta el trono del Cordero a aquellos que en ti confían, danos de beber de las fuentes de sangre y agua : de arriba queremos renacer.