Es imposible imaginar el Calvario sin la presencia del Padre. Solo el corazón del Padre es capaz de comprender qué precio infinito costó el sacrificio del Hijo.

Es imposible comprender la Pasión sin que José estuviera presente. Solo el corazón del padre puede morir con sólo pensar que no pudiese estar al lado de su hijo el día del Sacrificio.

El hijo lo sabe. El Hijo no lo olvida : en las manos del Padre pone su espíritu, y entrega su cuerpo a los cuidados atentos de José de Arimatías.