El amor está crucificado.

Cristo en la Cruz, para reconciliar a aquellos que lo rechazan. El Padre pródigo, acogiendo al hijo ingrato con los brazos abiertos. El Corazón de Jesús, traspasado para darles vida a los pecadores. El corazón de José, traspasado por la pasión de su hijo.

Crucificado está el amor porque se ofrece a aquel que quizá se niegue a recibirlo, porque, al que le juzga, el amor le da su confianza. Desgarrado está el corazón de José porque ya no estará para proteger al Inocente.

El Padre manda a su Hijo hacia aquellos que se niegan a comprender con qué amor se les quiere. José prepara a su hijo y echa el grito en el Ciel : el amor está crucificado, ¿ habrá quién esté dispuesto a recibirlo ?