” Venid y seguidme ” (Mt 4, 19). La llamada de Cristo impone siempre dejar todo, exige una elección exclusiva para Jesús.

Ese compromiso toma a veces una forma desconcertante. A un hombre quien le imploraba seguirle, Jesús responde “Vete a casa ” (Mc 5,9). Parece que a la Virgen María le fuera impuesta una separación similar (Mt 12,47). Que raro que el deseo de su compania fuera reprimido por el Señor mismo. Pero hay una vocación mas singular aún : la de san Jose. Jesús, en efecto, no ha querido dejar la casa mientras vivía Jose.

San Jose, guardián del misterio de la intimidad familial, enséñanos a acoger en nuestros hogares la paz y caridad que hacen de Jesús nuestro familiar.