Los “misterios alegres”…¡dicho con prisa! La alegría del recubrimiento en el Templo, sin duda, pero sin apartar la desolación de la separación :
“¿Por qué has hecho eso? (Lucas 2,49)¿Por qué me estabáis buscando?(Lucas 2,49):
La alegría de estar reunidos, sin duda, pero sin el desgarramiento de la incomprensión.

Los sufrimientos de Cristo no se limitan a Getsemani. El potente movimiento de fondo, el deseo irreprimible de estar en casa de su padre no apartan a Jesús de su vivir en Nazaré.
“Les estaba sometido” (Lucas 2,51). Es al lado de María y de José en dónde Jesús ha aprendido lo esencial de su combate. “No es mi voluntad sino la tuya” (Lucas 22,41)

San José, te confiamos nuestra Cuaresma.Se trata de un camino de alegría que se emprende por la ceremonia de las Cenizas. Es el tiempo para el desprendimiento de sí y la unión con el Hijo. Enséñanos el renunciamiento a cualquier voluntad propia.