Asegurar la presencia visible de Dios padre al lado de su Hijo único: querido San José, cómo has podido asumir una tal responsabilidad sin miedo a flaquear? Sin duda porque eres perfectamente humilde! Son los orgullosos los que se preocupan por el éxito, porque temen que el fracaso ensombrezca su reputación. Tú, el “justo”, tu sabías que Dios da lo que da: te entregaste a las manos de su Providencia, desafiándote a ti mismo, pero con una infinita confianza en Dios.