O San José, Patron de la Iglesia, usted que, cerca del Verbo encarnado, trabajo cada dia para ganarse el pan, sacando de el la fuerza por vivir y por esforzar ; usted experimento la angustia de los dias siguientes, la amargura de la pobreza, la precaridad del trabajo, usted que hace relucir el ejemplo de su persona, humilde delante de los hombres, pero muy grande delante de Dios, mira a la familia inmensa que es confiada. Bendiaga la Iglesia. Sostengala mas siempre sobre la via de la fidelidad evangelica.

Proteja a los trabajadores en sus dura existencia diaria, impidiendolos derribar en el desaliento, las rebeliones negativas, como en las tentaciones del placer.

Ore por los pobres, que continuan sobre la tierra la pobreza del Cristo, suscitando continuamente en su favor la ayda providencial de sus mejor proveidos hermanos.

Y mantenga la paz en el mundo, esta paz que solo puede garantizar el desarrollo de los pueblos y la abertura llena de las esperanzas humanas. Con buen fin de la humanidad, para la mision de la Iglesia, para la gloria de la Santissima Trinidad.

Amen.

Beato Paul VI