San José,
Guardian de la sagrada familia,
cuyas manos fueron tan delicadas
Para rodear el cuerpo del niño Jesús;
tu mirada tan penetrante para descubrir la obra de Dios;
tu corazón muy ingenioso para poner a salvo a Jesús del malvado;
San José, rodea a cada uno de los miembros del pueblo de Dios con la misma ternura.

Aleja los peligros que amenazan a la tierra, y a todos sus habitantes.
Agranda el corazón de todas las creaturas de Dios en cada país del mundo.

Que el Espíritu modele nuestra persona.

Que Dios Trino esté presente en cada una de nuestras vidas, como una savia vivificante

Así trabajaremos, y actuaremos como tu los ha hecho, para que el Reino de Dios venga, y que su voluntad se haga en la tierra como en el cielo.
Amén.