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Artisanat monastique

Pensamiento 117

Los amores humanos son difíciles. Qué lugar ocupa Dios en esos caminos complicados ?

David y Bethsabée, por ejemplo. Al principio, el rey está de más : Bethsabée está casada. Y sin embargo… Sabe que la mujer de Urías mostrándose a sus miradas indiscretas es para él. David es un conquistador, no tiene miedo de confiscar, robar una vida porque es necesario, para poseer aquella que él quiere. Él será severamente denunciado por Nathan, pero finalmente Dios parece unirse a sus proyectos : la pareja es bendecida con un nuevo niño y Dios ama a Salomon (cf. 2S 12,24-25). No es esto lo esencial ? La feliz conclusión no es acaso la garantía de que nuestros caminos errantes no ponen en riesgo a Dios ? Los amantes se conocieron, sin duda estaban destinados a ello, y se casaron. El camino fue doloroso, pero el mundo está hecho así. El niño será feliz, él será rey y bendecido por Dios. Es necesario seguir esperando ?

Valientemente, San José nos enseña que los caminos tortuosos y los atajos de la violencia no son una fatalidad. Para San José, su consagración a Dios pasa delante de todas las cosas y explica todo en su vida. Así, el día en que se siente de más porque su propia mujer parece haber sido tomada, las noches en las que él reflexiona sobre el camino que la Ley divina abre ante él, José decide que sólo vale aquello que da. Decisión magnífica y ejemplar. Él no tomará, no forzará la mano de Dios. No forzamos a Dios, recibimos de él. La violencia hereditaria y el deseo de poseer, enseña San José, pueden ser vencidos por el que acoge el don de Dios, el cual es el niño Jesús.

Buscar el gozo de Jesús con José es encontrar los caminos pacíficos por los cuales Dios colma a sus seres amados.

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