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Artisanat monastique

Pensamiento 95

¡Controlar su vida es una ilusión rara y tenaz! Gastamos tanto tiempo para alejarnos de esta realidad básica: ¡no nos pertenece nuestra vida! Que ocurra un accidente, que llegue el tiempo del sufrimiento, y nuestra insoportable indigencia se impone a nuestros espíritus desencantados.

Pero ahí viene el tiempo del Adviento. Recuerda que la vida espiritual se considera como un tiempo de espera. Ahora bien ¿podemos controlar los acontecimientos al esperar a un amigo?
Dependemos de él, de las circunstancias de su viaje, de la manera como organiza su llegada. No es tan fácil la cosa, no es sólo cuestión de paciencia sino también de un ejercicio de humildad y de imaginación. La espera es el tiempo cuando se preparan discretamente las delicadezas del encuentro.

El Adviento es un abandono a la buena voluntad del Otro, la feliz elección de la dependencia, la apertura del corazón a la Palabra y al Silencio. El Silencio que María y José confeccionan.
José silencioso y María en silencio. Y Jesús entre ellos, muy feliz de ser esperado así.

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