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Pensamiento 74

 » ¡ Bendito sea el Señor, Dios de Israel, desde siempre y para siempre ! ¡ Amen ! ¡ Amen !  » (Sal. 40, 13)

Cuantas delicias para los angeles el acompañar la oración que subía desde la casa de San Jose.

Jose enseñaba los salmos a Jesús, Jesús cantaba y enseñaba a Jose. La oración de bendición se apoderaba entonces del corazón de su padre, le trabajaba, le moldeaba en la semblanza original (Gen 1,27). Bendecir es el acto filial. Y el niño Jesús, aplicado en imitar el ejemplo de Jose, entendía lo que es ser hijo del Padre.

¡ San Jose, que vivamos en bendición !

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