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Pensamiento 62

El mandamiento del Padre es vida eterna (ver Juan 12, 50).

Una enseñanza siempre es personal. Una enseñanza es universal en sí. Es por eso que, probablemente, las enseñanzas de san José, al igual que las de Jesús después de la resurrección, son incomprensibles. Sabemos que fueron dadas pero su contenido no nos puede ser revelado: no consistían en saberes inaccesibles sino en la transmisión de cierta quintaesencia del sabio, en la benéfica comunicación de un principio vital.

Así Jesús, resucitado, se entrega generosamente en el terreno del perdón. En estos días del tiempo pascual como nunca antes, Jesús, hijo perfecto, sentía a su Padre vivir en Él y Le ofrecía a sus amigos.

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