Boutique

Plus de 500 titres

Carterie

Artisanat monastique

Pensamiento 51

“¿No es éste el hijo de María?” (Marcos 6,3) “¿No es éste el hijo de José?” (Lucas 4,22) Decididamente, se puede vivir en Nazaret y desarrollar una ceguera sobre el misterio del parentesco de Jesús.

Hace falta hacer una peregrinación, ida y vuelta. Asombrarse en Nazaret, a la entrada del taller del carpintero, luego nacer de agua y espíritu en Jerusalén, al pie de la Cruz. “Ahí tienes a tu madre” (Juan 19,27).
En adelante, en Jerusalén, volver a Galilea y ver por fin (cf. Mateo 28,7). Volver a Nazaret y creer finalmente. El padre es a quien la madre señala. María orienta a todo bautizado hacia su tierno esposo: “Tu padre y yo te andábamos buscando” (Lucas 2,48).

Précédent

Suivant