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Pensamiento 9

El sufrimiento de la Pasión no empezó en Gethsemani ; de eso José fue el testigo. Recordaba el desgarro interior de Abraham, recordaba su esperanza : “Dios proveerá para sí el cordero para el holocausto, hijo mío.” (Gn 22,8). Sabía que Dios interviniera, que el Buen Dios no le quitara Isaac, su hijo, su único amor, su querido : quería creerlo.

SanJosé también permanecía en la esperanza. Una esperanza profunda para su pueblo, y para la familia humana que veía Jesús como el Cordero de Dios. Una esperanza silenciosa que le valió nunca ser separado de su hijo. Por eso había decidido seguirle en el camino de la Pasión, hasta adelantarle. José se pareció a su hijo sobre todo por el sufrimiento de su corazón muy puro.

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