En la noche de la Cene santa san Pedro grito:“No me lavaras los pies; no jamas !“(Jn 13,8)
El apostol se niega a la voluntad del maestro.Su reaccion testifica que es dificil de aceptar
Las concideraciones de Jesus. No que refutemos que se ocupe de nosotros pero, que esperamos que el lo hara de nuestra manera, en nuestro tiempo. En estos cuidados tambien, tenemos que sentir l’humillacion de depender completamente de otro.

En la casa de Nazareth, san Jose tuvo que vivir este suplicio de manera intensa, tanto es verdad que la voluntad de Dios consistia a lo que le que ordeno en todas cosas. Hemos oido un“Dios mio , nos seras sometido; no jamas“? Buen servidor Jose acogio la voluntad de su senor en el silencio de la obedencia.

La vida humilde de san Jose en Nazareth demuestra lo que quiere decir hacer la voluntad de Dios. Obedecer en hijo es para Jose ordenar en padre.Para Pedro es ser servido la pequenez de Dios. Cruzar esta lucha hace passar por la puerta estrecha. (cf. Mt 7,13).

“Nada es imposible a Dios“(Lc 1,37)
San Luc no busca evidentemente a alimentar esperanzas que no tienen sentido en la realizacion de nuestros deseos los mas locos. Este verso concluye la anunciacion del arcangel Gabriel a la virgen Maria. El expresa l’incarnacion, es la respusta al deseo del hombre el mas profundo y el mas oscuro a el mismo: Encontrar la familiaridad con Dios.

San Jose aparece entonces doblemente, para los sacerdotes particularmente, como el ombre de lo imposible: Revela a cualquier hombre su deseo de un padre que sea Dios y su deseo dar a luz Dios en todo Hombre.

Cada ano, para las fiestas, hacian el viaje de jerusalen. Solemnidad llena de blandura, ella veía nacer largas columnas de pelegrinos entonando series enteras de salmos. “Yo me alegré con los que me decían: A la Casa del SEÑOR iremos” (Ps 121,1) “Bienaventurado todo aquel que teme al SEÑOR, que anda en sus caminos” (Ps 127,1).

Bajo el sol de Galiléa, Idumea, de Judaea, a través colinas y valles, juntaban sus vozes en una única alabanza.

“El SEÑOR será tu sombra a tu mano derecha” (Ps 120,5) “Grandes cosas ha hecho el SEÑOR con nosotros” (Ps 125,3) “El SEÑOR guardará tu salida y tu entrada, desde ahora y para siempre” (Ps 120,8).

La felicidad de caminar en familia durante varios días, l’alegria para hermanos de quedarse juntos, tenían gusto infinito. Marcando su deseo de volver a Dios, caminaron hacia la ciudad del Eterno: “Allá subieron las tribus, las tribus de JAH, el testimonio a Israel, para alabar el Nombre del SEÑOR” (Ps 121,4)

San Jose, como cada ano, estaba llevado. Miraba Jesus y rezaba: “Demandad la paz de Jerusalén; sean pacificados los que te aman” (Ps 121,6)

Famille de Saint Joseph
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